Encontramos una maravillosa propuesta para la portada dela grandiosa y clásica novela beatOn the Road dibujada por el mismísimo Jack Kerouac, donde le pide a su editor lo siguiente:
"Dear Mr. Wyn:
I submit this as my idea of an appealing commercial cover expressive
of the book. The cover for “The Town and the City” was as dull as the
title and the photo backflap. Wilbur Pippin’s photo of me is the perfect
On the Road one … it will look like the face of the figure below.
J.K."
"El celular no dejaba de sonar. Pero yo estaba en una situación un tanto complicada en ese momento: Trepada en lo alto de una escalera apoyada en la gran jacaranda del vecino. Y ni modo de contestar en tales circunstancias. Aunque si odié el haber programado La Marcha de Aída en los tonos del aparato. Me pareció un poco incómodo estar ahí, con mi traje sastre, con mis zapatos de tacón, con mi bolso de mano, con el chongo de las juntas importantes... y La Marcha de Aída haciéndome fondo."
Con el fragmento anterior comienza Billie Luna Galofrante, una novela de Antonio Malpica que pinta para ser uno de mis libros favoritos, imagínense nomás: Un señor que al despertar de un coma de diez y nueve años se cree Dizzy Gillespie. Guau.
"Lo más que he alcanzado a saber es que Johnny está delirando y que tiene adentro bastante marihuana como para enloquecer a diez personas."
"-Lo que pasa es que se creen sabios- dice de golpe-. Se creen sabios por que han juntado un montón de libros y se los han comido. Me da risa, porque en realidad son buenos muchachos y viven convencidos de que lo que estudian y lo que hacen son cosas muy difíciles y profundas, en el circo es igual, Bruno. y entre nosotros es igual. La gente se figura que algunas cosas son el colmo de la dificultad, y por eso aplauden a los trapecistas, o a mí. Yo no sé que se imaginan, que uno se está haciendo pedazos para tocar bien, o que el trapecista se rompe los tendones cada vez que da un salto. En realidad las cosas verdaderamente difíciles son otras tan distintas, todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento. Mirar, por ejemplo, o comprender a un perro o a un gato. Esas son las dificultades, las grandes dificultades."
Lo anterior es del relato dedicado a la memoria de Charlie Parker titulado El Perseguidor escrito por Julio Cortázar. Páginas 194 y 197 de una edición espantosa de Alianza Editorial de su colección Libro de Bolisllo que saqué de la Biblioteca Central.
A continuación Bird, el mejor saxo tenor que ha existido acompañado de uno de sus mejores amigos en la vida y en la música:
Éste fascinante video compuesto por extractos de la película Black and Tan Fantasy documenta un par de momentos increíbles: La intimidad de un ensayo entre uno de los trompetistas pioneros del sonido growl, Arthur Whetsol y el pianista Edward Kennedy Ellington, calificado por muchos críticos de la música y melómanos maniacos como el mejor compositor americano del siglo XX. También se pueden disfrutar los ambientes, decorados, vestimentas, bailarinas y bailarines de los espectáculos que musicalizaba la orquesta de Duke Ellington con cualquiera de sus nombres (The Washingtonias, The Whoopee Makers, Sonny Greer and his Memphis Men, The Harlem Footwarmers, The Six Jolly Jesters, Mill´s Ten Blackberries, The Harlem Hot Chocolates, The Jungle Band, The Memphis Hot Shot sin olvidar a Duke Ellington and his Cotton Club Orchestra y la Duke Ellington and his Famous Orchestra) en el Savoy o en el Cotton Club. Dato Inútil Duke Ellington pensaba que ciertos colores traían mala suerte, cuando su orquesta dio un concierto en Uppsala, Suecia, Bobbie Gordon fue con un brillante traje verde, Duke lo criticó mucho e hizo varias observaciones humorísticas que muchos no entendieron. Pero cuando se fundió un fusible y todas las luces de la sala se apagaron, pueden estar seguros de que echó la culpa al color del traje de Bobbie. Tampoco le gustaba el amarillo, del rojo nunca dijo mucho, pero tampoco le gustaba ni el negro ni el gris. Tenía algo en contra del marrón porque llevaba un traje marrón cuando murió su madre. Su color favorito era el azul y siempre que podía se vestía de azul de la cabeza a los pies.
Reid Miles nació en Chicago (ciudad donde se encuentra la primer pizzeria de la Pizza Hut) el 4 de julio de 1927 (día de la independencia gringa).
Al terminar la escuela se enlistó en la marina para unos años más tarde, pero ahora en la siempre soleada ciudad de Los Angeles, estudiar en el Chouinard Art Institut donde se graduó con honores. Por azares del destino, conoció al diseñador John Hermansader, quién impresionado por su portafolios le dió trabajo de inmediato en su despacho de Nueva York, entre la clientela de éste hombre, estaba la disquera Blue Note, quienes poco a poco fueron dejando a Reid Miles involucrarse más y más en el diseño de las portadas de sus discos, así Reid Miles, en el transcurso de quince años realizó más de quinientas portadas, todas muy bonitas.
Aludiendo al film de Alfred Hitchcock.
El más grande organista que el mundo ha conocido.
Y ahora un tipo italiano llamado Bante, tuvo una excelente idea y les dió vida a varias de las portadas de Reid Miles para hacer un comercial que anuncia la siguiente temporada de conciertos de un lugar llamado Bella Vista Social Pub, habrá que ir. Lo único que le falló fue el ratio, para que preciera más disco hubiera utilizado el 4:3, pero bueno, es sólo un reclamo de purista del vinil. Lo que hay que aplaudirle son las marcas que el acetato hace con el tiempo al cartón del empaque y que respetó las tipografías y los colores de los originales de Reid Miles.
Milt Jackson es un fenómeno, sus dotes histriónicos fueron descubiertos por Dizzy Gillespie en 1954. Dizzy Gillespie (el trompetista de los cachetes de hule en el video) tuvo éxito desde el momento en que empezó a tocar, a mi me vuelve loco.
Lo asombroso en las interpretaciones de Jackson es su manera inconsciente de hacer parecer sencillísimas las armonías más complicadas, y todo esto, con un anillo como de 3 kilos en el dedo anular. Ningún otro vibrafonista "habla" tanto a través de su instrumento como Milt, dando forma y estructura a los tonos con mucho soul.
Buddy Bolden nació en los años setenta del siglo pasado en Nueva Orleáns. Fue peluquero. En un mercado de pulgas adquirió un viejo acordeón. No conocía las notas, pero podía repetir con gran facilidad cualquier melodía escuchada en algún lado (los blues de los negros y las arias de las grandes óperas, cantadas en la famosa French Opera de Nueva Orleáns).
En la alegre ciudad del delta del Misisipi, la música estaba en el aire. Nada ocurría sin música. A través de las calles iban los band waggons sobre los que se acomodaban las bandas que acompañaban con música casi cualquier acontecimiento: desde el nacimiento de un ser humano hasta su muerte. El joven Buddy Bolden escuchó todo esto y quería imitarlo. Pronto se dió cuenta de que el acordeón no era el instrumento adecuado para ello; se decidió entonces por la trompeta. El haberla encontrado en la calle no es más que una leyenda, pero en un sentido figurado -que de hecho compone toda leyenda auténtica- esto es cierto. En los años noventa Buddy dirigió un conjunto que logró en Nueva Orleáns un éxito sin igual. Al oirse su corneta se solía decir: "Buddy Bolden is calling his children home": los hijos eran la gente de Nueva Orleáns deseosa de bailar y reír.
Casi todos los que hablan sobre Bolden elogian el volúmen y el potente sonido de su corneta. El clarinetista Alphonse Picou, por ejemplo, dice: "Buddy fue el más sonoro de todos, y se podía escuchar su corneta con tanta fuerza como cuando Louis Armstrong toca con una instalación de micrófono y altavoces".
Unos y otros repiten que se podía oir la corneta de Bolden a través de toda Nueva Orleáns, observación que parece increíble en vista de que ya entonces Nueva Orleáns era una gran ciudad, pero que adquiere cierta verosimilitud cuando se piensa que tantas personas distintas la han hecho en forma coincidente. El guitarrista Danny Barker explica este hecho, y en general, el fenómeno de que el aire de Nueva Orleáns estuviese literalmente "pletórico de música", con el argumento de que la ciudad "posee otro tipo de acústica; alrededor de la ciudad hay agua, y también la hay debajo... todo es húmedo, y a esto se añade el calor y la humedad de los pantános... y debido a todo esto, y puesto que el sonido es conducido por el agua, los sonidos eran llevados por encima de todo cuando tocabas tu corneta en Nueva Orleáns, especialmente en noches claras y cuando personas como Buddy tocaban sus maravillosas trompetas..."
A finales del año 1906 Buddy Bolden comenzó su descenso. Vivía entonces con una joven llamada Nora Bess, con su madre y su hermana Cora. Se quejaba con frecuencia de fuertes dolores de cabeza. Los dolores no tardaron en hacerse tan agudos que Buddy comenzó a tocar notas falsas. Durante un desfile callejero en ese mismo año enloqueció y tuvo que ser aprehendido. Al final ya no podía tocar en absoluto. No reconocía ni a sus mejores amigos. En abril de 1907 fue llevado a un sanatorio para neuróticos, después de que sus vecinos se habían quejado continuamente de él.
Al terminar la primera Guerra Mundial se dejó temporalmente libre a Buddy. Fue enviado con su madre y su hermana, a Nueva Orleáns; pero ya nadie lo conocía. Había sido olvidado, él, el hombre que diez años antes había sido el héroe de la ciudad. Por su parte, Buddy ya no conocía a los pocos que lo recordaban; no sabía siquiera que en cierto tiempo había hecho música. pronto tuvo que ser llevado nuevamente al manicomio. Allí vivio hasta el 4 de noviembre de 1932. Se le hacía un diagnóstico una vez al año, y los resultados de los exámenes hechos a través de tantos años coinciden casi literalmente. En 1921, por ejemplo, se dijo: "Tratable, responde bastante bien, ilusiones paranóicas, también delirio de grandeza, alucinaciones acústicas y ópticas; habla consigo mismo. Gran capacidad de reacción. Faltan el sentimiento y la capacidad de juicio. Empeora. Pronuncia secuencias de palabras incoherentes. Escucha voces de las personas que lo molestaban antes de venir aquí. Diagnóstico: demencia tipo paranoide". Estos informes -que corresponden notablemente con aquellos que se tienen sobre la enfermedad de Vincent van Gogh- se encnuentran todavía hoy entre los papeles del archivo del asilo Jackson. Allí están también las cartas que escribían su madre o su hermana. Son cuarenta o cincuenta papeles los que se conservan -en el asilo de Jackson- sobre Buddy Bolden, entre ellos veinte sobre los cinco dólares que hicieron falta para su entierro. En ninguno de estos papeles se dice una sola palabra sobre el hecho de que Buddy Bolden había sido músico, un músico creador en la forma de tocar elegida por él y que sesarrolló junto con otros.
Todo lo anterior y mucho, mucho más, viene en el fabuloso libro El Jazz de Joachim Berendt editado por el FCE en su colección Popular.
El capítulo dedicado a Dizzy Gillespie y a Charlie Parker es una joya.
Pa los flojos que no les gusta leer:
Gracias a Carlos Vieyra y su biblioteca de primeras ediciones.
Ahora que si ando súper mega jazzoso me enteré de Eugene Smith, un prolífico fotógrafo norteamericano que de 1957 a 1965 grabó en su pequeño sótano de la ciudad de Nueva York, más de cuatro mil horas de jam sessions interpretadas por Monk, Davis, Parker, Mingus, Zoot Sims, Rolad Kirk, la esposa de John Coltrane entre muchos otros. Además de registrar todos estos preciosos momentos de la historia del jazz en cuarenta mil fotografías y cinta megnética, también fotografió y grabó programas radiofónicos sobre aliens, adictos a las drogas y conversaciones de policías que pueden ver y escuchar aquí.
De entre los cientos de científicos que combinan la entomología, la zoología, la epistemología, la oceanografía y demás profesiones exigentes con las artes plásticas, hay uno que destaca no sólo por su largísimo nombre, su valiosa aportación en el terreno de lo minúsculo y por ser el primer hombre que utilizó el término "Primera Guerra Mundial".
Nativo de Prusia, Ernst Heinrich Philipp August Haeckel, fue un naturalista, filósofo, físico, oceanógrafo y artista barbón que además de acuñar los términos ecología, phylum, phylogeny, descubrió el reino protista y a los radiolarios (amibas protozoarias habitantes del oscuro fondo marítimo presentadas en forma de zooplacton). También andaba promoviendo por ahí las ideas evolucionistas darwinianas mientras descubría, describía, nombraba e ilustraba miles de nuevas especies.
Las ilustraciones de los catálogos que hizo son impresionantes, casi fotografías hechas con microscopio donde lo más sobresaliente es la minusiocidad por el detalle digna de un apasionado observador de la naturaleza. Las más de 4,000 especies que ilustró en preciosas litografías nos muestran lo vasto, bello y majestuoso del universo natural y su compleja perfección artística.
Existe un documental de animación llamado Proteus que hizo David Lebrun sobre los trabajos de Haeckel que fue presentado en el festival de Sundance del 2004 recibiendo buenas críticas. Por otro lado, el fabuloso trío de jazz-funk-electronicoso Medeski, Martin and Wood tiene una trilogía de discos titulada Radiolarians I, II y III que suena bastante, bastante bien.
Haciendo click en cada uno de los discos los pueden bajar.
Los caleidoscopios son unos tubos con dos espejos adentro que están pegados entre sí a 45 grados, te asomas con un ojo por la mirilla (el otro lo cierras ó te lo tapas con la mano ó con un parche pirata ó con lo que sea) y ves complejos y asombrosos patrones simétricos que están en un cambio constante, impredecible e infinito de formas y colores, algo así como si tuviéramos atravezados dos espejos entre la pupila y el nervio óptico. Como las moscas ven más o menos así, viven tres días. En el mundo del arte audiovisual es un recurso que aunque exploten a más no poder nunca falla, yo soy fan. En el final cut, lo único que tienes que hacer, es jalar el efecto de mirror que está en la carpeta de perspectivas hacia tu clip, modificar los ángulos de reflexión y el del centro como quieras y esperar el render, el fastidioso render.
Éste caleidoscópio fue hecho con un programa que se llama hyperCam, que es un software que permite capturar cualquier acción en el escritorio de windows y salvarla como archivo avi.
Una de las peores películas que he visto en mi vida es la versión de speed racer de los hermanos Wachowski, con decirles que la mejor actuación se la lleva un chimpancé pero la secuencia de créditos iniciales tiene unos caleidoscopios increíbles que si quieren ver tendrán que rentar o comprar la película por que no los encontré por ningún lado.
Takashi Iwasaki, que es un artista japonés un año más grande que yo, tiene la idea de que el arte se puede encontrar en cualquier parte y cosa hecha por el hombre. Su genial y colorida obra, casi toda abstracta, tiene la misión de expresar sentimientos positivos a través del color, la composición y el espacio.
Esta pintura se llama Gemmidakosasanouzu y está bien divertida. Deberíamos de vomitar así. Y ésta, Kyokaiyanebole, que es uno de sus Abbies, que son el apodo que le pone a sus dibujos abstractos. La primera sílaba de ab-stract, más fragmentos de palabras en japonés, inglés u otras lenguas y sonidos basados en los temas o elementos del dibujo. Fabrication. Estas son cosas contentas que hace con hilo que de seguro le van a gustar a mi mamá y que mi papá por ser daltónico las verá como nadie más. La primera se llama Fishbonbon y la que le sigue KinoKinoghetti. Con champiñones y toda la cosa, Buen provecho. Conclusión: Takashi Iwasaki, en lugar de venas tiene hilos de colores que comió como si fueran noodles del cerebro de Paul Klee, Kandinsky, Malevich y Miró. En lugar de agua, bebe acuarelas y muy probablemente use drogas japonesas desonocidas por el mundo occidental
Aquí su link para que vean todo el arsenal de colorido y lo versatil de este tipo. http://takashiiwasaki.info Con un agua de mango y escuchando a Soil & Pimp que es un grupo de jazz loco también del Japón se disfruta mejor.
Kid Koala es el único dj en el mundo que come hojas de eucalípto mientras escrachea sus discos de jazz y blues haciendo que el público que lo escucha, ya sea por felicidad o por nostalgia, tenga el mismo efecto en los ojos que cuando nos untamos el ungüento verde de la Vick VapoRub en los lagrimales o los párpados. Este video tan bien narrado que transforma de una forma increíble la tristeza en alegría ayudado de toques surrealistas Fellinianos Magrittescos para su versión de Basin Street Blues, se lo encargó a su amigo Monkmus, que para hacer los escenários de esta historia donde la muerte se convierte en fiesta, dibujó sobre fotografías de ventanales y edificios verdaderos de la ciudad de Nueva Orleans.
Para verlo en una calidad más mejor y saber más mejor sobre Kid Koala y el escuadrón del ninja tunes vayan por acá http://www.ninjatune.net/videos/video.php?id=56&type=qt